lunes, 1 de junio de 2009

VOTAR O BOTAR, HE AHÍ EL DILEMA

Vaya que con mucha fuerza se ha desatado el debate a por la responsabilidad y obligación cívica de constituirnos ante la mesa de casilla correspondiente a nuestra sección electoral para sufragar, es decir, ir a votar o no el 5 de julio

Y el debate prevalece en que si es ético o no dejar de ir a votar, en que si es conveniente presentarse en la casilla y anular la boleta cruzándola de extremo a extremo para darle el voto a nadie, o en el último y mejor informado de los casos siguiendo el patrón de Saramago en su Ensayo Sobre la Lucidez, dejar la boleta en blanco; resalta el dicho de algunos tremendistas cuando se refieren a que si no vamos a votar les dejaremos la decisión a sólo unos cuantos (se habla del 30 a 35% del Listado Nominal) de lo que pase en el futuro cercano. Yo pregunto, ¿No ha sido así? ¿A alguien le consultaron el montón de reformas e iniciativas del montón, presentadas por los actuales legisladores federales?

Los que están a favor de ir a votar por algún partido (los candidatos son lo de menos), aducen que no podemos dejar al abandono el derecho constitucional de votar y ¿Ser votado?, que no olvidemos la lucha de miles y miles para que las elecciones fueran transparentes, creíbles y ciudadanizadas para tenerles confianza, que la forma menos inteligente de manifestar el rechazo al actual sistema de partidos y a la situación política del país es dejar de ir a votar o anular el voto.

Por el contrario, quienes se asumen como pro-abstencionistas invocan los males recientes y el descaro de la clase política ante las situaciones que de tumbo en tumbo han colocado al país y la economía de los mexicanos en la peor de las crisis en estas dos últimas décadas, señalan también que el trabajo político ha sido nulo y lo único que buscan los partidos es seguir gozando del erario vía las prerrogativas y el financiamiento público así como garantizarse inmunes y en muchos casos impunes, a través de colocar a parientes cercanos, amigos, compadres y empleados.

¿Quién tendrá razón? ¿Los que piden que se convalide el sistema político actual con sus defectos y errores, puesto que no tenemos otro? O al reverso ¿Los que proponen desdeñar a todos por igual ya que no nos representan a la ciudadanía común y sólo se representan ellos, sus grupos y sus familias?

Ayer mismo el debate se vio reforzado al entrar en escena el Consejo General de la Banda timbirIFE y por supuesto los partidos políticos a través de sus representantes en ese órgano, para ellos votar en blanco es “un contrasentido con la historia y con la lógica de los sistemas democráticos” según lo señala el consejero Baños, para Benito Nacif votar en blanco “alentaría una tendencia contraria a la ciudadanización de las elecciones y deja las decisiones en las clientelas partidistas” (Wow, qué novedad), en tanto el consejero Francisco Guerrero consideró que los sondeos dan cuenta de “que 10 por ciento de la población estaría analizando esta posibilidad (votar en blanco, ¿10%? yo sé de mas), ante lo cual, dijo, es necesario que el IFE y los partidos hagan causa común para la promoción del voto (¿Hasta ahora? ¿A un mes de la elección?).

Por su parte, los representantes de los partidos políticos consideraron “que no podemos abrir la puerta a esta lógica que debilita el sistema de partidos” según apreciación del representante panista ante el IFE (La lectura correcta sería: “No podemos abrir la puerta a esta lógica que debilita el sistema económico y de poder de los partidos”) El tema salió a partir de las preocupaciones de partidos, que la consideraron como una visión superficial de la política, (Claro, la visión profunda e importante es cuántos escaños tendrán a partir de septiembre cada partido y de cuántos cientos de millones gozarán anualmente).

Retomando la preocupación del Consejero Guerrero, respecto a la sentida necesidad de que se promueva el voto a escasos 37 días de la jornada electoral, vienen a colación las obligadas preguntas:

¿Entonces qué hicieron durante los tres años anteriores en el IFE?
¿A dónde fueron a parar los 15 mil millones de pesos de su presupuesto?
¿Cuántas jornadas de educación cívica y cultura democrática realizaron en los 30 meses anteriores, distrito por distrito?
Aparte de los spots en radio y televisión que no dicen nada en el mejor de los casos y en el peor se desdicen, por ejemplo, “si es 03 renueva”; ¿Qué otras actividades realizaron para estimular la participación ciudadana e inflamar el sentido patriótico para sufragar?

Hay en el tintero muchas mas preguntas que conviene hacer a todos y cada uno de los responsables en el Instituto, desde los miembros de la Banda timbirIFE (Consejo General) pasando por todos los acomodados en el inútil Servicio Profesional Electoral y desde luego a los miles de consejeros ciudadanos en los trescientos distritos electorales en que se divide el país.

Sin pretender ser brujo o profeta del siglo XXI como lo dijera nuestro fallido Director del Servicio Profesional Electoral (No se vale copiar, ni pasar los exámenes por anticipado) y Vocal Ejecutivo Local, pero el desanimo es mucho, las afrentas varias y los beneficios pocos y para pocos; por tanto la participación ciudadana será muy baja mas que por un sentido de rechazo lo será por el desinterés a la política y los políticos y en alguna medida también por el hartazgo y descrédito causado a través de las pantallas en los hogares del hommo-videns.

Lo cierto es que en ninguno de los dos casos (votar o abstenerse) se presenta una opción seria, en ambas situaciones son actos irreflexivos carentes de toda información y que distan de fortalecer el estado democrático, si es que lo hubiera.

En forma contraria si los que proponen el voto en blanco o la abstención lisa y llana, como forma de rechazo a la actual clase política, a la partidocracia y a los ineficientes gobiernos en todos los niveles, podrían buscar en la historia reciente lo sucedido a fines de 2001 en la Argentina, donde a la voz de “Que se vayan todos” se obligó a la clase política pampera a replantearse un nuevo actuar de frente a la sociedad que los rechazaba y en muchos casos los agredió. No es mucho, no es lo mejor pero por algo se empieza.

VOTAR por los políticos que tenemos o BOTAR al sistema político como lo conocemos, son las opciones, esa será la elección.

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