lunes, 18 de mayo de 2009

ADIOS MAESTRO!


Mario Benedetti
(Sept. 1920 – Mayo 2009)


Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
Y EN LA CALLE CODO A CODO
SOMOS MUCHO MÁS QUE DOS


Estábamos afuera de la sala donde èl brindaba el recital, por supuesto que codo a codo en el pasillo éramos mucho mas que dos aquella tarde de septiembre de 1997 en el Palacio de Bellas Artes, su voz marcaba el camino a seguir como en rosario de pueblo, en muchos poemas las voces de los que nos rodeaban no permitían percibir al máximo la lectura del Poeta y cómo no ¿Acaso sus letras no habían ya traspasado el Copyright para ser del dominio popular? ¿Cuántos de nosotros no iniciamos un cortejo diciendo con la mirada sostenida “Mi táctica es mirarte… mi estrategia en cambio es más profunda y más simple”? O bien, diciendo al oído: “Tengo miedo de verte, necesidad de verte…” Terminando por sentirnos Jodidos y Radiantes quizás mas lo primero que lo segundo y también Viceversa.

Gracias a Oscar lo conocí y lo fui adquiriendo pero sobre todo queriendo, horas y horas leyendo, releyendo, comprendiendo cada palabra cada epígrafe cada idea que siempre en cada lectura me desataba sorpresas y algo nuevo que en la anterior leída no había descubierto. Paso a paso fui entregándome a los Montevideanos, devoré La Tregua, sufrí pagina a pagina Pedro y el Capitán, viví en cada enunciado la Primavera con una Esquina Rota, El Cumpleaños de Juan Ángel, Gracias por el Fuego, Quién de Nosotros, Andamios, La Sirena Viuda, Buzón de Tiempo, La Muerte y Otras Sorpresas, La Borra del Café, Exilios y Desexilios…

“Uno no siempre hace lo que quiere, uno no siempre puede, pero tiene el DERECHO de no hacer lo que NO QUIERE.”

Los últimos años parecía que en cualquier momento se desprendería la luz de su vida sin la vida de su Luz; idas y venidas a los médicos, entradas y salidas de hospitales marcaron los últimos meses de su existencia, porque para morirse solo hacen falta unos segundos no mucho más, como lo decía él, “Uno muere cuando realmente quiere morir, alguien querrá decir algo pero ya será tarde. Y yo en cambio no diré chau, apenas adiosito con la última mirada. Y me iré con mis cuentos a otra parte, o a ninguna”

Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

Absurdo y previsible que el tiempo inexorable mellara sus propias resistencias, pero no por el lógico transitar duela menos su partida. Todo el legado literario y poético de Benedetti tiene beneficiario en cada persona enamorada, en cada ser amante de la libertad y los derechos humanos, en cada persona comprometida, no es posible concebirlo desde el reducto simplista, comercialoide y en algunos casos de cursilería romántica, Benedetti fue un ser consecuente con su escritura y sus pensamientos como él mismo lo dice en el poema Soy un caso perdido:

Creo que tienen razón / soy parcial / de esto no cabe duda / más aún yo diría que un parcial irrescatable / caso perdido en fin / ya que por más esfuerzos que haga / nunca podré llegar a ser neutral

De manera que / como parece que no tengo remedio / y estoy definitivamente perdido /
para la fructuosa neutralidad / lo más probable es que siga escribiendo / cuentos no neutrales / y poemas y ensayos y canciones y novelas / no neutrales / pero advierto que será así / aunque no traten de torturas y cárceles / u otros tópicos que al parecer / resultan insoportables a los neutros / será así aunque traten de mariposas y nubes / y duendes y pescaditos.

Es este y no otro el Benedetti que se sublimó en la lectura de latinoamericanos y europeos por igual; el de Edmundo y Ramón Budiño, Graciela y Beatricita, el de Claudio Merino y Rita, Rita y el Anarcoreta, de Martín Santomè y Laura Avellaneda, de los Inventarios, de los Puentes como liebres, de las mafias legales develadas en Andamios. Ese Benedetti robándole tiempo a la contabilidad y al almacén para escribir sus Poemas de la oficina para regalarnos horas personales que en algún momento nos transmutamos con su sentir y pensar.

Todos sus poemas, ensayos, obras de teatro, cuentos, novelas y canciones quedan como constancia del trabajo literario, intelectual, militante y político del Compañero Benedetti; termino con aquellas palabras suyas de despedida al Che en 1967 retomadas para su propia partida sin que desmerezcan otras que habrán de decirse a partir del reconocimiento sentido, sincero y honesto de quienes lo leímos y lo admiramos por las enseñanzas compartidas.

Donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
Benedetti

“El Olvido está tan lleno de Memoria, Nadie sabe aunque quiera, Olvidar”

Hasta pronto, hasta siempre
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia
¡Descanse en Paz!

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