lunes, 1 de junio de 2009

GRACIAS MARCELO, ésa debería ser la frase del sexenio.



Gracias Marcelo por recordarles a los políticos que su primer deber es servir al pueblo.

Gracias Marcelo por mostrarnos cómo termina un Estado cuando los intereses partidistas, empresariales e individuales siempre se anteponen al bien común y al sentido común.

Gracias Marcelo por corroborarnos que la política no puede ser entregada
a los tecnócratas y a los políticos profesionales.

Gracias Marcelo por recordarnos que el desempleo no es sólo un número. Gracias por recordarnos que el desempleo degrada al ciudadano honesto, lanzándolo a los brazos de la delincuencia organizada y la delincuencia común.

Gracias Marcelo por recordarnos que no es gracioso que haya un
malabarista en cada esquina. Y peor, un niño malabarista.

Gracias Marcelo por indicarnos qué pasa cuando todo el pueblo debe
ajustarse el cinturón... todos, menos la clase política.

Gracias Marcelo por documentar en qué termina un Estado cuando los
ciudadanos valen según el apellido y los contactos que tienen y no según
sus méritos y virtudes.

Gracias por mostrarnos cómo termina un pueblo cuando cree que lo que pasa en la televisión es más importante que la realidad.

Gracias Marcelo por recordarnos que un Gobernador no puede ser vendido como un refresco. Gracias por recordamos que la publicidad miente.

Gracias Marcelo por mostrarnos que los Gobernadores no valen por lo que dicen, sino por lo que hacen.

Gracias Marcelo por mostrarnos lo que sufren los pueblos sin memoria.

Gracias Marcelo, porque gracias a tus fracasos siempre podemos justificar los nuestros.

Gracias Marcelo, porque trajiste el futbol al Estado aunque empeñaste gran parte del presupuesto estatal en mantener a tus amigos aquí.

Gracias Marcelo, porque trajiste el “espacio televisa” para los jóvenes de otras ciudades y universidades, también a costa del presupuesto estatal.

Gracias Marcelo, porque se realizó “Nuestra Belleza” en el Estado y todo el país pudo ver las bellezas naturales potosinas, aunque también fue pagado con el presupuesto estatal.

Gracias Marcelo por mostrarnos que todas estas maravillas saben amargo cuando no hay comida ni trabajo.

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