miércoles, 5 de junio de 2013

El rebelde desconocido



Junio 5, 1989.

El ejército rojo con sus tanques durante las últimas 48 horas ha aplastado la revuelta estudiantil, en la plaza Tiananmen.  Los hospitales están desbordados ante el número de heridos. Algunos han perdido las piernas, aplastadas bajo los tanques.  El círculo dirigente del Partido Comunista ha dicho: "No son miles los muertos, apenas sólo son unos cuantos cientos".



La rebelión ha muerto para todo un pueblo, menos para él.

En la mañana del 5 de junio de 1989, en Pekín, la capital china, en la Avenida de Changan, a unos cientos de metros de la plaza de Tiananmen, (plaza de la Puerta de la Paz celestial), un hombre, a pie, solitario, con camisa blanca y lo que parece unas bolsas en la mano, se sitúa frente a una columna de tanques que, en formación de combate, se dirigen hacia la plaza, a continuar la masacre a terminar con las ideas libertarias de una generación.

En un combate tan desigual como lo puede ser el de un ejército contra la población civil, donde se enfrentaron balas contra gritos, tanques contra pancartas, fuerza militar contra ideas, un largo contingente de tanques se dirige a la plaza a concluir la intervención. Y es entonces cuando aparece el desconocido y solitario hombre de la camisa blanca y las bolsas en la mano.

Se interpone al avance del primer tanque; éste intenta sortearlo pero el hombre le corta repentinamente el paso. Se detiene el tanque y con él el resto de la columna. Durante media hora persiste en su actitud, hasta que un grupo de hombres, vestidos de civiles, lo retiran a empujones mientras que los tanques prosiguen su camino.

Han pasado 24 años y sigue siendo simplemente el 'hombre tanque'. 'El rebelde desconocido'. 'El héroe de Tiananmen'. Si está vivo, quizá alguien le haya contado que fue nombrado por la revista Time uno de los '100 personajes más influyentes del siglo XX' y que su acción ha inspirado revueltas desde Indonesia a Ucrania. Pero no ha aparecido para reclamar su premio o recibir los aplausos. Unos los sitúan viviendo en el anonimato en alguna parte de la China rural, otros en el exilio de Taiwán y la mayoría bajo tierra, su osadía concluida de un disparo en la nuca.


¿Alguna vez te habrás preguntado qué se siente vivir cuando se actúa convencido de que un principio está por encima de la vida propia?

No hay comentarios:

Buscar en este blog