lunes, 19 de septiembre de 2011

Por eso no habrá nunca despedidas...

Bailamos al son de tus caprichos,

sin importar la hora o el sentido...


Bailamos y giramos,

condenados y nostálgicos

sin fin,

por ti...


Sin importar el sentido,

el porqué ni la hora...

Sólo tu capricho.


Pero a pesar de los caprichos

voy sabiendo tener la paz de las partidas...

Y son tantas cosas,

asuntos,

personas,

circunstancias que pasan,

que se van,

y que no vuelven,

que se pierden

o que aparentan

y que creo...

No sé si las perdí

o se fueron.

¿Dónde están?

¿Adónde van?

Se diluyen en el obsceno desafío del tiempo .

Y permanezco,

siempre en paz.

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