Realmente he de confesar que poco es lo que leí y gustaba de Germán Dehesa, independientemente de la concepción austera que tengo de sus escritos y su auditorio, que mas bien me parecen un montón de señoras con ganas de opinar a través de otros, devoradoras de literatura de supermercado, wannabes intelectuales.
Un tipo divertido no me cabe duda, manejador perfecto del parafraseo, la sorna y la ironía doméstica, no más allá, es decir, poco.
Para mi, el verdadero valor de Germán Dehesa, devino a mediados de los ochentas cuando el canal trece entonces televisión pública trasmitía noche a noche a las 23:30 horas de lunes a viernes un programa diferente y sobretodo muy irreverente, el cual inicialmente estuvo conducido por la ahora exitosa escritora de ojos grandes Ángeles Mastretta y Germán Dehesa, me refiero a “La Almohada” aquel programa que abrió las puertas a muchos cantores del viejo canto nuevo, por ahí desfilaron en multiples ocasiones Mexicanto, Carlos Díaz “Caíto”, obviamente Adriana Landeros, Betsy Pecannins y otros muchos que escapan a mi memoria; adicionalmente ese programa vinculó a muchos de mi generación hacia los brazos de la literatura, ahí descubrimos otras facetas de Benedetti, Vargas Llosa, Sabines, García Márquez, Isabel Allende y por supuesto a la Mastretta.
También he de decir que en algunas ocasiones en el D.F. me di mis escapadas hacia la Plaza Loreto para perderme en las nebulosas nocturnas de “La Planta de Luz” ese teatro bar que Dehesa compartió a su gusto y por su gusto.
Tarde pero puntualmente comprobó lo que escribió (o compendió) en aquél libro “Fallaste corazón”: “Dios perdona siempre, los padres casi siempre, los amigos con frecuencia, las parejas rara vez y el cuerpo nunca”.
Finalmente, en su papel de recopilador y por su gusto literario, a la muerte del Poeta Mayor Sabines, junto a Federico Reyes Heroles abrieron el buzón a los huérfanos desamparados del poeta y en un buen ejercicio literario publicaron “Hablan los amorosos” donde aquellos que tenían y tienen algo que agradecer a Don Jaime Sabines lo expusieran en una correspondencia póstuma, bien valdría la pena que aquellos a quienes si gustaba con más ahínco lo dicho, lo escrito y lo actuado por Dehesa emprendieran un esfuerzo igual de semejante proporción. QEPD
