jueves, 24 de diciembre de 2009

CINCO SIGLOS IGUAL

Soledad sobre ruinas,
sangre en el trigo
rojo y amarillo,
manantial del veneno,
escudo,
heridas,
cinco siglos igual.

Libertad sin galope,
banderas rotas,
soberbia y mentiras,
medallas de oro y plata
contra esperanza,
cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra
la historia se cayó,
como se caen las piedras
aun las que tocan el cielo
o están cerca del sol.

Desamor,
desencuentro,
perdón y olvido,
cuerpo con mineral,
pueblos trabajadores,
infancias pobres,
cinco siglos igual.

Lealtad sobre tumbas,
piedra sagrada,
Dios no alcanzó a llorar,
sueño largo del mal,
hijos de nadie,
cinco siglos Igual.

Muerte contra la vida,
gloria de un pueblo desaparecido.
Es comienzo,
es final,
leyenda perdida,
cinco siglos igual.

Es tinieblas con flores,
revoluciones,
y aunque muchos no están,
nunca nadie pensó besarte los pies.
Cinco siglos igual.

viernes, 11 de diciembre de 2009

LEYES OPUESTAS

¿Qué pasa si usted entra al edificio del Instituto Estatal Electoral fumando un cigarro?

Inmediatamente le pedirán que apague su instrumento delictivo o bien, que abandone el edificio; pero si usted se niega a ello solicitarán el auxilio de la fuerza pública para hacerle cumplir con la ley, porque la ley hay que cumplirla.

¿Qué pasa si usted entra fumando a las oficinas de valla rent o a un autobús de transporte colectivo?

De igual manera le pedirán que apague su cigarro o que salga de ese espacio público porque está violando la ley.

Pero ¿Qué pasa si usted promociona su imagen con el fin de darse a conocer entre la ciudadanía para captar votos en las próximas elecciones?

Nada.
Aunque se esté violando el Código Electoral Estatal.

Ambas son leyes de orden general e interés público, sin embargo a los fumadores se les criminaliza y a los políticos se les apologiza.

Los consejeros ciudadanos, ni los vendedores de espacios publicitarios, ni los permisionarios del transporte público de pasajeros tienen interés en cumplir ni hacer cumplir la ley electoral por las causas que a ellos motiven, ya sea ignorancia o ambición.

Sea cual fuere la motivación, queda claro que se privilegia el negocio privado por encima del interés publico y que con esas autoridades despistadas mas una ciudadanía desinteresada y cómplice poco se puede avanzar en materia de democracia.

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